domingo, 8 de mayo de 2011

Diario de un joven mochilero (parte I)

 En esta nueva sección de este maravilloso blog, trataré lugares en los cuales he estado o he visitado, y daré mi singular opinión, haciendos ver a través de mi, mi punto de vista sobre estos singulares lugares.


 Esta nueva entrada comienza tras el viaje que hicimos los alumnos de cuarto a Roma, que aprovecho para decir que realmente me sirvió para darme cuenta de la gente que vale y los que simplemente son unos sucios y rastreros, tras este breve paréntesis continuo, después de esos maravillosos días volvimos todos resignados a la capital de nuestra nación con unas caras que eran realmente poemas. Afortunadamente nos dieron un día en el cual, aproveché para descansar y me sentó genial, dicho esto tardé varios días en quitarme el cansancio de encima.

 Luego tuvimos ese día tonto en el cual tuvimos que ir al colegio para hacer como una espeie de recordatorio de lo que fue nuestro viaje de fin de curso, quiero hacer otro paréntesis y decir que no se quién ha sido el/la mente clara que ha puesto fotos que eran personales y que no eran para uso y disfrute de todos, en el mural de lo que fue el viaje, pero que sepa que va a haber problemas porque ninguno de nosotros dimos permiso para que las pusieran y que sepa que estamos consternados por esa falta de respeto que, en particular no voy a tolerar.

  Después de recibir las vacaciones estuve en Madrid unos dos días aproximadamente, para más tarde llevar a cabo el que ha sido el viaje más largo en el que me he visto involucrado en coche con mi familia. Los 700 kilómetros mas o menos, que separan Madrid con el pueblecito de Zahara de los atunes, se hicieron muy largos en las siete horas y media de trayecto que duró el viaje. Al llegar allí nos esperaban unos amigos de Badajoz con los que por lo menos una vez al año solemos organizar un viaje, y cómo el año pasado nos tocó elegir nosotros, éste fueron ellos quienes eligieron. El pueblo era perfecto sin mucho bullicio de gente, pero con mucha vida y calor característico del sur de nuestro país.

 Durante el tiempo que estuvimos allí el clima fue espantoso con frío, lluvia y viento la mayoría de días, aún así fuimos a la playa y como no podía ser de otra manera me quemé piernas, espalda y cara. A lo largo de los días me sorprendía cada vez más el calor en el cual estábamos envueltos en verde lleno de viveza y fuerza, rompiendo con la imagen que tenía yo de un paisaje mucho más seco y llano. De este viaje puedo sacar varias conclusiones; la primera, hay que ver las cosas con tus propios ojos y no dejarte engañar por lo que te digan, y si hace falta te recorres 700 km en carretera; la segunda, siempre llevar toda la documentación pese a pensar que no te va a ser necesaria, ya que nos impidió hacerle una visita a los monos de Gibraltar y hacer el cafre en territorio británico; la tercera, Tarifa es muy pija y muy cara, según mi criterio las tiendas que había eran realmente chulísimas pero ninguna camiseta bajaba de los ochenta euros; la cuarta, no hay nada mejor que viajar en compañía de gente y sobre todo si la conoces desde que tenías tres años, esto es realmente lo mejor del viaje.

 Para acabar sólo una cosa suerte y a seguir explorando nuevos territorios.

3 comentarios:

  1. En los momentos malos, en los que esperas la solidaridad y franqueza, es cuando te das cuenta de quién es tu amigo o un buen compañero y quién no lo es. Pero tenéis un sentido de la justicia (o más bien del encubrimiento) que no es el adecuado. En eso la culpa se reparte entre los que no se confesaron culpables y los que encubrieron más nombres. De todos modos, te ha servido de aprendizaje para ver que no es oro todo lo que reluce...

    En cuanto a las fotos, lo indignante es que gente usara fotos muy privadas y nada adecuadas para ese póster, pues supongo que te referirás a esas. Pero, por supuesto, creo que tienes razón al pedir explicaciones por no pedirte permiso previamente.

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  2. Una cosa de las fotos. Carlos y yo llevamos esas fotos para enseñarlas en clase de Lengua como nos dijiste, no para que algunos las pegaran en el cartel.

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  3. Claro que no, pero yo no estuve encargado de los pósters, ni siquiera vi las fotos que pusieron, hasta que ya estaban puestas. Ni siquiera las polémicas fotos que jamás debieron aparecer allí.

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