domingo, 8 de mayo de 2011

Diario de un joven mochilero (parte II)

 En esta nueva entrega os hablaré de un viaje más reciente, en el cual creo que nuestra amistad se ha unido más y nos hemos conocido en poco mejor todos.

Hablo de la reciente excursión que hicimos David, César, Jorge, Isma, Javier, Carlos y yo, al pueblo de David que no es otro que Villanueva de la Vera en Cáceres. Nuestra aventura comenzó un poco trastabillada y es que pese a tenerlo todo hablado y claro entre nosotros, los padres y en especial las madres no lo tenían del todo claro y se pasaron toda la noche del viernes llamándose entre ellas para aclarar todo lo del viaje. Tras horas de negociaciones entre ellas, al final el veredicto fue que nos teníamos que presentar en la estación de autobuses de príncipe pío a las 8 y cuarto de la mañana siguiente.

Tras una noche agradable pero corta noche metí las últimas cosas en la maleta y cogimos el coche para poner rumbo al punto de encuentro. Una vez allí todos tomamos rumbo hacia la estación de autobuses. Allí compramos el billete hacia Villanueva de la Vera, y una cosa teníamos clara, sabíamos a que hora salíamos pero no a qué hora volvíamos. Durante el viaje nuestro querido amigo Javier pecó de novato y lo pagó, en especial lo pagará en la factura del móvil del próximo mes que seguro que generará más de un comentario en su ambiente. Al llegar allí, después de tres horas de viaje nos recibió la madre de David y nos llevó a la casa en la que nos íbamos a alojar durante los próximos tres días. La casa, que era de su abuela la cuidamos como si fuera nuestra, y ni la destrozamos ni rompimos nada como suele pasar cuando nos juntamos.

Lo primero que hicimos después de deshacer la maleta fue ir a conocer un poco el pueblo, algunos de nosotros querían comprar lazitos, que al final ni lazitos ni nada porque ninguno los compramos. Aunque lo que si compramos fueron provisiones para el resto de días. Lo mejor del viaje fue la fiesta de la última noche, en la que estaba todo el pueblo y en la que todos nos acogieron con gran amabilidad. Esperemos repetir ese fantástico momento en otra ocasión en la que nos invite David.

Lo último dar las gracias a esta maravillosa gente con la que me lo pasé genial y decirles que gracias a ellos ese viaje ha sido inolvidable.

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